Arquitectura

A mediados del siglo XIX, Ronda es la capital de la Serranía de su propio nombre. El comercio con todos los pueblos de la región y, sobre todo, con el Campo de Gibraltar la transforman en una ciudad rica y prospera; muy representativa de la sociedad burguesa española del momento. Sus cualidades climatologías, sobre todo en periodo estival, la convierten en el lugar de veraneo de la nobleza y clases acomodadas de la Baja Andalucía.

El palacete de los Granadinos (hoy en día “Casa Don Bosco“) siempre fue uno de los edificios más simbólicos de la zona nobiliaria de la Ciudad. Su arquitectura, con una gran influencia morisca en su carácter como la mayoría de las casas Rondeñas.

Tenía en su fachada un gran balcón sobre la puerta principal y ventanas pequeñas o ajimeces en sus plantas más elevadas de forma asimétricas. La puerta de entrada, coronada con el escudo en piedra de la familia, daba a un zaguán de donde se pasaba a un gran patio cuadrado, con grandes arcos carpaneles sobre columnas toscanas, como distribuidor hacia las habitaciones principales de la casa, abiertas a una gran galería en madera. En todos los bajos de la propiedad un gran aljibe para remediar las eternas carencias de agua potable en la ciudad.

A principios del siglo XX, llega a Ronda “el Modernismo” de la mano de un gran arquitecto Rondeño, de padre genovés, Santiago Sanguinetti Gómez. La familia Granadinos le encarga la remodelación de su domicilio pero sin romper totalmente con elementos básicos del edificio original. Se mantiene el zaguán y el patio (aunque se cubre con una gran claraboya en el techo) a cuyo alrededor se distribuyen las habitaciones y a la fachada se le da una cierta simetría.

Se le provee de una decoración exuberante con motivos florales y vegetales, -bellísimo ejemplo en hierro son las puertas de entrada y la de salida al jardín. La policromía, con una gran explosión de colores, viene representada en los zócalos, bancos de azulejos y maceteros. Un palacete muy representativo de este estilo Rondeño donde los elementos mudéjares, neogóticos y clasicistas se mezclan mostrando la historia de la arquitectura Rondeña en los últimos siglos.

Texto de José Páez Carrascosa